Cefalópodos fósiles

Clase Cephalópoda

        Los moluscos más evolucionados y que han llegado a alcanzar mayor tamaño forma la clase cephalópoda. Van desde unos milímetros hasta más de 10 metros. Los gigantes suelen vivir en las zonas más profundas. 

        El cuerpo presenta simetría bilateral. Se distinguen la cabeza, provista de tentáculos y el pie que utiliza para desplazarse por medio de retropropulsión. Poseen una concha tabicada que puede ser externa (en los nautilus o los ammonites) o interna (como en los belemnites). 

        La clase cephalópoda se divide en las siguientes subclases: 

        - Endoceratoidea

        - Actinoceratoidea

        - Nautiloidea

        - Bactritoidea

        - Ammonoidea

        - Coleoidea

        En esta web vamos a tratar solo las subclases Nautiloidea, Ammonoidea y Coleoidea. 

 

        Subclase Nautiloidea

        Son el grupo más antiguo de cefalópodos, ya que se conocen desde el Cámbrico y hoy en día aún existen en la especie Nautilus pompilius que vive en los mares del sureste asiático. El estudio de la actual especie nos sirve para entender cómo podría haber sido el cuerpo blando de los desaparecidos ammonoideos. 

         Nautilus pompilius (actual)

 

        Subclase Ammonoidea 

        Los Ammonoideos son los cephalópodos fósiles más abundantes y conocidos también bajo el nombre común de ammonites. Con más de 1.500 géneros conocidos, despiertan el interés por la belleza de algunos ejemplares, por su importancia para datar estratos por ser muchos de ellos fósiles guía y por el enigma que mantiene su extinción. 

 

          Se dividen en los siguientes órdenes: 

    

    - Anarcestida 

    - Clymeniida

    - Goniatitida

    - Prolecanitida

    - Ceratítida

    - Phyllocerátida

    - Lytocerátida

    - Ammonítida

    - Ancylocerátida

   

 Goniatites                Ceratites                   Phylloceras             Lytoceras                 Ammonite

   

    Los goniatites tiene la concha muy involuta con un ombligo muy pequeño. Las líneas de sutura tienen forma característica en zig-zag. Son propios del Paleozoico. 

 

    Los ceratites  aparecen en el Triásico y tienen su forma moderadamente evoluta con sutura de líneas redondeadas con dientes.

    

    Los phylloceras, lytoceras y ammonites presentan líneas de sutura muy compleja, con sillas y lóbulos. Los phylloceras tienen concha muy involuta con ombligo pequeño, los lytoceras son evolutos y su concha presenta un desarollo tangencial, mientras que el resto, los ammonites, tienen una gran variedad de formas tanto en el desarrollo de la concha como en sus líneas de sutura. Llaman la atención por sus formas variadas los denominados heteromorfos, que presentan formas desenrrolladas en los que la espiral no se toca; ejemplos pueden ser los hamites, crioceratites, baculites ...

      

     Son conocidos a partir del Devónico, y desaparecieron al final de Cretácico. Sigue siendo una incógnita si su desaparición guarda alguna relación con la extinción de los dinosaurios o fue por causas distintas. Últimos descubrimientos apuntan a que el posible impacto de un meteorito al final de Cretácico pudiera provocar la desaparición del placton marino, y como consecuencia de éste, la extinción de los ammonites por falta de sustento alimenticio.

 

   Su concha se divide en cámaras o septos. La pared que separa estos septos se denomina línea de sutura, siendo ésta la característica fundamental para su clasificación por especies. Se divide en dos zonas: el fragmocono, que corresponde a la parte tabicada, y la cámara interior, que es la habitación del cuerpo blando, y forma la parte exterior de la concha. Las cámaras que forman el fragmocono eran utilizadas para controlar la flotación a través de unos gases que expulsaba el animal. 

   Pseudogramoceras seccionado donde se pueden apreciar los septos ó cámaras.

        Diferencias entre las líneas de sutura de los ammonites, ceratites y goniatites:

        

        Las líneas de sutura pueden ser simples, en el Paleozoico, o complejas, en el Mesozoico.

        Su tamaño varía desde unos milímetros hasta cerca de 2 metros, como en el caso del Parapuzosia seppenradensis.

 Parapuzosia seppenradensis (fotografía de LWL/Thomas).

    

        La forma de la concha es importante ya que nos facilita su clasificación y de ella dependen características como la velocidad de natación. La mayoría suelen ser formas enrrolladas, si bien en el Triásico y sobre todo en el Cretácico aparecen las formas desenrrolladas o heteromorfas. También tienen importancia la sección de las mismas y las costillas con sus ramificaciones. La gran variedad de formas que los ammonites han presentado en sus conchas nos han llevado a clasificar éstas  en las siguientes clases:

 

        Sublase coleoidea

        La forman las actuales órdenes dibranchiata (con 2 branquias) de Sepiida, Teuthida y Octopódida, y las órdenes extinguidas de Aulacocerida, Phragmoteuthida Y Belemnítida, ésta última será la única que trataremos en esta web. 

        Los Belemnoideos se caracterizan por tener una concha interna, de características similares a los actuales calamares. Son fáciles de encontrar en los estratos del Jurásico y del Cretácico, a veces formando grandes acumulaciones que se conocen como "campos de belemnites". Los más pequeños miden alrededor de un centímetro, si bien las especies más grandes, como el Megateuthis, llega a medir su rostro hasta un metro y medio de largo. 

        El rostro es la parte fosilizada que podemos encontrar hoy en día, y es lo que formaba su esqueleto interno. Su cuerpo de divide en rostro sólido y rostro hueco. Éste último forma el alveolo, en el cual está contenido el fragmocono. 

        

 Guía de ammonites

Devónico

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Oxfordiense

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